Fragmento del texto escrito en colaboración con José Miguel G. Cortés para la publicación de la exposición En tránsito. IVAM, 15 enero – 30 agosto 2015.

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La posibilidad de un cambio lleva implícita una fase de tránsito entre una situación conocida y otra que se propone como renovación. Las vanguardias históricas se basaron ampliamente en avanzar sin mirar atrás; o dicho de otra forma, establecieron unas pautas transformadoras en su presente y, más tarde, volvieron a revisarlo una vez se había consumado el cambio, para certificar que su avance era palpable. En esos casos, el tránsito fue el propio proceso de adecuación a una nueva realidad. Los procesos necesitan el espacio y el tiempo para certificar su logro, y romper con lo anterior es una acción no exenta de paradoja. Por un lado, posee la exultante belleza de la novedad, pues “todo lo nuevo place”; por otro, debe acabar con lo que de antiguo o inoperante tenía la fase anterior, y demostrarlo. Existe en su neta funcionalidad una actitud desafiante y lúdica, donde las reglas se modifican y el juego se inaugura.

La situación actual permite casi cualquier análisis que pueda ser hecho desde una perspectiva de decepción y derrumbe. A todos los niveles –social, cultural, económico, ético…– las decisiones que han provocado nuestro panorama actual han venido derivadas de una inadecuada gestión de sus recursos propios y de una casi completa tergiversación de los conceptos que los impulsaban, mal definidos voluntariamente o sólo definidos en parte y destinados a sumergirnos en la confusión más fácil y efectiva, la desinformación. Pero no parece posible entender una situación compleja, y aún menos intentar transformarla, sin las correctas definiciones de sus elementos particulares y de sus relaciones interconectadas. Y, al mismo tiempo, a nadie escapa que la terminología y la correcta construcción de sus definiciones es una tarea no exenta de dificultades esenciales y radicales, de discurso, a las que es necesario enfrentarse.

En tránsito no es únicamente el proyecto descriptivo de una situación, sino también la posibilidad de un cambio que vendrá de la mano del propio proceso transformador que lo impulsa. Por otro lado, esta transición no se aferrará tanto al carácter líquido de los saberes temporales que parece emular, como sí a la necesidad de perdurar en tanto que tránsito hacia determinados espacios y lugares perdidos o por descubrir. No es una contradicción en términos. La eclosión de los “no lugares” en nuestras sociedades contemporáneas permitía la transacción parcial y aligerada del conocimiento de la inmediatez. En ello estamos y permanecemos. Sin embargo, la necesidad de recuperar la credibilidad de un lugar de pensamiento –y también ya de memoria–, como es en este caso, y su función como agente activo dentro de una sociedad varias veces denostada, e infravalorada de continuo, no puede venir únicamente de la mano de los análisis exultantes, pero empobrecedores, de las superficies. Habrá de atender a las capas medias de esa corriente, así como a los lechos fundamentales, ahora enlodados, para posibilitar una regeneración profunda que se haga visible en los diferentes niveles y que permita el cambio y la consolidación de su hábitat, por mantener la imagen figurada. Sobre esta tarea fundacional las demandas sociales y sectoriales son exigentes y se expresan con carácter de urgencia, pero el proceso no puede someterse al resultado sin atender a sus tiempos, pues caería en una contradicción con su propia identidad en tanto que proceso y recorrido que se va marcando conforme se hace.

Por otro lado, En tránsito es un proyecto artístico que ocupa un espacio expositivo y cuya influencia se haya delimitada por los propios lindes del museo. En este sentido, responde al poder simbólico que el arte de manera constante posibilita y genera. Sobre esta cuestión será necesario seguir hablando, planteando cuestiones que nos devuelvan tanto respuestas inservibles y nuevas cuestiones, como la incertidumbre de una respuesta útil, en el sentido de cierta o cuanto menos verosímil, que lo será para un momento concreto y que nos sorprenderá como un tesoro escondido. Pues la sociedad contemporánea demanda a las instituciones nuevas maneras de actuar en escenarios cada día más comprometidos con sus funciones de servicio público y la institucionalización presente y futura debe estar en constante adecuación a esas nuevas realidades. En tránsito es un mensaje que adelanta una actitud, la acotación que posibilita una acción posterior. Pero no es tanto la solución como sí un certificado que augura un cambio posible. A su vez, este concepto/muestra se subdivide en tres apartados que funcionan a todas luces como estaciones o etapas narrativas que toman la cuestión en un punto, lo desarrollan y lo alojan en otro bien distinto. Es decir, entiende el relato como imaginario colectivo posible.

Las cincuenta y siete piezas que conforman esta exposición, todas pertenecientes a la Colección del IVAM, se agrupan mayoritariamente en la galería 1 del Centre Julio González, cuya estructura arquitectónica facilita la subdivisión en tres bloques temáticos, aunque inicia su recorrido desde la propia explanada exterior. Allí, en su extremo izquierdo, el más alejado a las puertas de acceso, se ubica la escultura de Richard Serra Untitled (To encircle base plate hexagram, right angles inverted) realizada en 1970. Una pieza circular con casi cinco metros de diámetro incrustada en el suelo y del que sobresale apenas unos centímetros, como una vía férrea que girara sobre su propio eje, que se expone por primera vez. Cerca de esta obra, que se quedará de manera permanente en ese punto, se encuentra la Chabola solar, de Marjetica Potrc, de 2003, un claro ejemplo de arte relacional cuyo interior es visitable durante el horario de apertura. Entre este espacio exterior y el vestíbulo, a modo de nexo, se ubica la cinta transportadora de Serge Spitzer titulada Übergang, realizada en 1983. Dieciocho metros lineales de obra en movimiento que simbolizan gran parte de este sentimiento de cambio y transformación, un mensaje visible y legible asimismo en la gran cristalera reticular de la fachada exterior del edificio. Una declaración de intenciones para todo el año 2015.

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